Una sociedad inmadura

Retomo actividad en este blog que tenía abandonado desde hace más de un año tras mi mudanza a Colombia. Durante este tiempo he tenido la oportunidad de adentrarme en una cultura tan próxima y a la vez tan distante a la mía, enfrentando en mi día a día estas diferencias en la idiosincrasia, en la forma de enfrentar situaciones del quehacer diario.

Una de las cuestiones que más llama mi atención, y que creo se ha puesto de manifiesto en el resultado de plebiscito convocado por el Gobierno de Colombia a propósito de los acuerdos de paz firmados con las FARC-EP, es la falta de amplitud de miras del colombiano, la imposibilidad manifiesta de ser empático, de almenos tratar de comprender y dar una explicación del por que de la existencia de los diferentes actores que han formado parte del conflicto armado colombiano durante, almenos, los últimos 52 años.

No quisiera entrar en la legitimidad, o no, del alzamiento en armas de las FARC-EP frente al Estado Colombiano, ni en el lamentable comportamiento que ha tenido la fuerza pública del país, aliándose a menudo con otras fuerzas levantadas en armas al margen de la ley, los paramilitares, y todos los nexos políticos de estos últimos con congresistas, gobernadores y concejales.

El objeto de este texto no es otro que poner de manifiesto mi visión como extranjero residente en Colombia del comportamiento que ha tenido la sociedad colombiana frente al plebiscito convocado el pasado domingo 2 de octubre de 2016 para decidir, a través de un Si o un NO, la aplicación, o no, de los acuerdos de paz firmados en La Havana, Cuba.

He asistido sorprendido, y por que no decirlo con una gran dosis de ilusión, a un clima de esperanza por la oportunidad que se planteaba tras la aprobación de dichos acuerdos, una posibilidad de ‘punto de inflexión’, especialmente en el comportamiento de las políticas públicas aplicadas al sector agrario, a mi parecer uno de los puntos más importantes del acuerdo.

Mi sorpresa viene de una parte de los partidarios del NO, especialmente por el argumentario basado en la tergiversación de puntos del acuerdo, el desconocimiento de dicho acuerdo o incluso la vil mentira divulgada por parte de políticos partidarios de esta opción de voto por mero interés partidista, anteponiendo su interés particular por encima del interés general del país. Existe una posición legítima de discrepancia de muchos puntos del acuerdo, especialmente aquellos referentes a la justicia transicional, discrepancias debatibles siempre y cuando estén basadas en puntos reales del acuerdo.

¿Políticos que mienten? Hasta ahí ninguna novedad. La sorpresa recae en la inmadurez social y democrática de gran parte de la sociedad colombiana que, incapaz de leer los acuerdos e informarse adecuadamente para así formar una opinión de voto, han decidido algo tan importante para la historia de este país en información de mensajes recibidos por cadenas de whatsapp y en discursos vacíos de argumentos y plagados de mentiras.

Una sociedad inmadura es aquella que decide sin informarse, aquella que actúa por impulso, por bajas pasiones, sin pensar en la importancia, la trascendencia y las consecuencias de su voto. Aquella que no leyó ni la pregunta del plebiscito y votó en contra de la venta de Isagen, por su animadversión a Santos o por la política educativa y de género de Gina Parody. La de clase baja que votó al NO por que le dijeron que a los guerrilleros les pagarían más que lo que ellos ganan, a los cristianos que les dijeron que, así como por ciencia infusa, la homosexualidad sería obligatoria como un punto del acuerdo, a los ricos terratenientes que se dieron cuenta que les tocaría revisar el catastro agrario y a los pensionistas que engañaron con que les rebajarían un 7% sus pensiones para pagar a los pensionistas. Aquella sociedad que votó cómoda desde el salón de su casa en Medellín, Cúcuta o Cartagena, obviando aquel conciudadano de Bojayá, Caloco o Tumaco.

La dificultad viene ahora, el momento en que los del NO deben aplicar algo que no han practicado hasta el momento, la capacidad de empatía y la responsabilidad social, para conseguir a través del dialogo llegar al punto que desea, sin duda alguna, el 99% de la sociedad colombiana, la PAZ.

La pelota está sobre el tejado de los del NO.

 

 

 

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Los beneficios de la música para los niños

La música está siendo introducida en la educación de los niños en edades preescolares debido a la importancia que representa en su desarrollo intelectual, auditivo, sensorial, del habla y motriz. La música es un elemento fundamental en esta primera etapa del sistema educativo. El niño empieza a expresarse de otra manera y es capaz de integrarse activamente en la sociedad, porque la música le ayuda a lograr autonomía en sus actividades habituales, asumir el cuidado de sí mismo y del entorno, y ampliar su mundo de relaciones.

Beneficios de la música en los niños

La música tiene el don de acercar a las personas. El niño que vive en contacto con la música aprende a convivir de mejor manera con otros niños, estableciendo una comunicación más armoniosa. A esta edad la música les encanta. Les da seguridad emocional, confianza, porque se sienten comprendidos al compartir canciones, e inmersos en un clima de ayuda, colaboración y respeto mutuo.

La etapa de la alfabetización del niño se ve más estimulada con la música. A través de las canciones infantiles, en las que las sílabas son rimadas y repetitivas, y acompañadas de gestos que se hacen al cantar, el niño mejora su forma de hablar y de entender el significado de cada palabra. Y así, se alfabetizará de una forma más rápida. La música también es beneficiosa para el niño cuanto al poder de concentración, además de mejorar su capacidad de aprendizaje en matemáticas. La música es pura matemática. Además, facilita a los niños el aprendizaje de otros idiomas, potenciando su memoria.

Con la música, la expresión corporal del niño se ve más estimulada. Utilizan nuevos recursos al adaptar su movimiento corporal a los ritmos de diferentes obras, contribuyendo de esta forma a la potenciación del control rítmico de su cuerpo. A través de la música, el niño puede mejorar su coordinación y combinar una serie de conductas. Túmbale boca arriba y muéveselos para que pueda bailar mientras que tú le cantas. Le puedes cargar y abrazar en tu regazo entonando otros ritmos infantiles.

El cuarto poder: el control público de los sectores estratégicos en España

El panorama de los medios de comunicación en España ha tendido en los último años, y más en concreto a partir de la fusión de canales de TV con el inicio del sistema digital terrestre, a un progresivo aglutinamiento de los medios de comunicación bajo el control de grandes grupos empresariales. Hasta ahora en mayor o menor medida se ha preservado una cierta pluralidad en las editoriales de los diferentes masmedia del país.

No es tanto el problema de pluralidad informativa en los medios de comunicación privados como el deficit existente en los  controlados por las administraciónes públicas, desde la televisión nacional, TVE, hasta las autonómicas y locales. El excesivo control político y partidista de estos medios, bien sea a través del nombramiento de cargos de responsabilidad en los canales o llamadas de presión, han situado a todos los medios públicos a favor de las causas del gobierno de turno.

El gran ejemplo de pluralismo y periodismo público lo encontramos en el canal inglés BBC, abanderado de las buenas prácticas periodísticas. Muy alejados de esas buenas prácticas estan especialmente Telemadrid, Canal Nou y, por mal que me pese, también TVC, la televisión pública de Cataluña.

TV3, su canal estrella, ha defendido en los últimos meses la causa independentista y el derecho a decidir de una forma casi vergonzosa, ocultando cualquier opinión contraria e invitando solo a opiniones a favor. Creo que esta opinión objetiva tiene mucha más validez si además afirmo estar absolutamente a favor del derecho a decidir como derecho inexorable de los pueblos, como profundamente demócrata que me considero.

Algunos de los aferrimos defensores de la línea editorial de TVC afirman que hay una cierta tendencia a esa inclinación ideológica para contrarrestar la fuerte presión mediática de los otros medios públicos y privados del estado. Creo que este argumento supone un error puesto que los medios públicos no deben existir como instrumento para favorecer el pluralismo frente a otros medios sino para representar en si mismo el pluralismo de la sociedad. (Caso a parte es el tema de la lengua donde si me parece acertado una discriminación positiva a favor del catalan, en este caso hablamos de política lingüística).

No estan alejados de ese control político, incluso de manera más evidente, los medios de comunicación locales, algunos de ellos privados antes de la crisis y que con la excusa de “salvarlos” de la quiebra han sido apoyados económicamente por los ayuntamientos, no sin antes colocar a sus cargos de confianza en los órganos de dirección, marcando así líneas editoriales al servicio del gobierno municipal.

Cabe hace una reflexión sobre de que manera el control político y público penetra en los sectores estratégicos como la banca y los masmedia. Soy defensor de un control de estos sectores, también de la energia y los transportes, pero regulando y salvaguardando una cierta independencia en la gestión. El control público debe facilitar el acceso a bienes y servicios de sectores estratégicos por parte de la población, especialmente de la más vulnerable, pero no, como ha sido hasta ahora, con finalidades partidistas y para beneficio de unos pocos.

Raúl LÓPEZ

Procesos de difusión cultural ¿hacia una globalización cultural?

Hace ya miles de años, en el paleolítico, los hombres de nuestra especie empezaron a representar con sangre de animales escenas de su vida cuotidiana en las paredes de las cuevas, lo que conocemos como pintura rupestre: había nacido el arte.

El arte es entendido como una forma de expresión humana con una finalidad estética y comunicativa. Es pues, un componente de la cultura que refleja en su concepción el sustrato económico y social, la transmisión de ideas y valores inherentes a cualquier cultura humana a lo largo del espacio y del tiempo. En las primeras apariciones el arte tuvo más bien una función ritual, mágica o religiosa, esa función varió con el tiempo adquiriendo el componente estético, social, formativo e incluso mercantil.

La cultura en su más amplio concepto la entendemos como la forma integral de vida de una comunidad y la manera en la que se relaciona una comunidad con otra, los miembros de una comunidad entre ellos, con lo natural y con lo sobrenatural. Por los diferentes contextos socio-político-historico-económicos que han sucedido durante la historia de la humanidad, estos han ocasionado cambios en las diferentes culturas humanas, transformando sus valores y su relación con el entorno.

A modo de ejemplo

Históricamente, desde que España llegara a lo que actualmente es latinoamérica, se han creado puentes muy estrechos entre la cultura castellana y la nueva cultura surgida de la invasión española, la cultura latinoamericana: mezcla de cultura criolla (española), africana e indígena. Estos procesos de difusión cultural condicionados en la actualidad por el pasado histórico y los valores culturales comunes, sumado a los flujos migratorios entre España y Latinoamérica que han sucedido especialmente en estos últimos 150 años, han creado unos puentes imaginarios de influencia cultural entre una y otra región del mundo.

Globalización cultural

La globalización no sólo afecta a la economía, sino que también se extiende a la cultura. No hace mucho tiempo, cuando las comunicaciones eran más difíciles, las formas de vida y las costumbres eran muy diferentes de un lugar a otro. Cada sociedad tenía su particular manera de vestir, de preparar la comida, de relacionarse con los demás o de entretenerse. Actualmente, en nuestro mundo interconectado, estas diferencias locales están dando paso a ciertos modelos culturales dominantes que se están extendiendo por todo el mundo con la globalización cultural, son ejemplo la celebración de festividades como el Halloween o el Black Friday en España. Entre las características de este proceso podemos señalar las siguientes:

La interconexión global está extendiendo ciertas costumbres y formas de vida por todo el planeta.

Las culturas de pueblos distintos tienen cada vez más aspectos en común.

Las lenguas más habladas se extienden con rapidez por todo el mundo.

Algunas ideas importantes, como el respeto a los derechos humanos o el valor de la democracia, se están difundiendo por todos los rincones de la Tierra.

A causa de este creciente proceso de globalización ha surgido un nuevo concepto acuñado como glocalización que tiene su dimensión económica y cultural. A nivel cultural, la glocalización es la mezcla que se da entre los elementos locales y particulares con los mundializados. Es de suponer que en un mundo global, en el que asistimos a una progresiva supresión de las fronteras a nivel económico, político y social, se incrementará la existencia de barreras culturales, generadas por las personas que defienden sus tradiciones de la globalización cultural. Por esa razón cada vez tendran más peso e importancia las regiónes y no tanto los estados actuales.

‘El futuro pasa por un pacto entre las regiones y las ciudades’                 Fernando Fuster-Fabra

Raúl LÓPEZ

La primavera teatral colombiana

Dicen los que saben que en Colombia hoy se vive una primavera teatral. Argumentan que florecen nuevos directores, nuevos dramaturgos, nuevos actores, nuevos escenógrafos, nuevos vestuaristas. Y, lo que magnifica el hecho, buena parte de lo que brota es de muy buena calidad.

Pero estos que saben no quieren cometer una injusticia histórica. Si bien es cierto que las artes escénicas atraviesan por un gran momento, piden no olvidar que en el país siempre hubo grandes representaciones y que existen grandes pioneros (Santiago García, Patricia Ariza, Enrique Buenaventura y Ricardo Camacho, entre muchos otros). Ocurrió que al mismo paso en que los tiempos cambiaban, también lo hacían las temáticas de las obras.

Hace cuatro décadas se hacía un teatro muy político –con inclinación hacia los movimientos de izquierda–, en la mayoría de los casos convencional en donde algunos pocos se salían del molde como María Teresa Hincapié o Sergio González. A la vez, las salas se contaban con los dedos de la mano y su difusión no era muy amplia.

Hacia los años noventa apareció la generación de Fabio Rubiano, Víctor Virviescas, Ricardo Sarmiento, Fernando Montes y Juliana Reyes. Ese grupo tomó riesgos, buscó nuevos lenguajes, hizo adaptaciones de autores contemporáneos alemanes y estadounidenses. Y empezó a escribir obras propias. Rubiano, director, actor y dramaturgo, recuerda: “A uno le decían que para qué hacerlo si ya todo lo habían escrito Chéjov o Shakespeare”.

El movimiento de ahora, hijos del Festival Iberoamericano de Teatro, frutos de la academia, con maestrías a cuestas y algunos producto de diferentes profesiones, retoma lo bueno del ayer y se ocupa de lo que faltó.

Estos nuevos creadores, menores de 40 años de edad, si tienen una idea, la desarrollan; son más libres, no conocen barreras. Según los que saben, además de la preparación y el talento que tienen, les tocó una época mejor. Esta vez argumentan que, gracias a las redes sociales, ahora es más fácil promocionar una obra, casi cada grupo tiene una propia sala y el Ministerio de Cultura reconoce con becas algunos buenos proyectos.

“También es una generación, como dice el director y actor Mateo Rueda, que vivió una niñez convulsionada en medio de un país en guerra y que se formó con los videojuegos, el computador y toda clase de cine.” Esos múltiples factores hacen parte de sus dramaturgias.

Fabio Rubiano, uno de los que más sabe, destaca las obras de Felipe Botero, actualmente fuera del país, quien hace un teatro muy realista con gran desarrollo de los conflictos de sus personajes. Y resalta a Laura Villegas por ser la mujer de los grandes formatos, la del refinamiento estético. Reconoce a Felipe Vergara por usar la poesía alrededor de la violencia y a Martha Márquez por apelar a un lenguaje lleno de humor y profundidad.

Sobre Jorge Hugo Marín, de La maldita vanidad, subraya su capacidad como director. Víctor Quesada se distingue por la importancia que les da a los actores. Verónica Ochoa siempre va más allá de lo común en sus obras y Carolina Mejía, de Ruedaroja, apela al clown, humor sencillo, pero inteligente.

Otros nombres que irrumpen con fuerza en las artes escénicas son los de la actriz y bailarina Catalina Mosquera; Cristina Pimienta, del grupo guajiro Jayeechi; Susana Uribe, de Cali, y Farley Velásquez y Victoria Valencia, de Medellín. Gran presencia femenina. Patricia Ariza, otra autoridad, destaca que las mujeres están irrumpiendo en el teatro con propuestas nuevas, en las cuales se combina de manera muy interesante lo íntimo con lo político.

Aunque el presente es favorable, aún faltan detalles por afinar. Se espera que la cartelera teatral tenga más oferta, que las salas entiendan que si el stand up comedy es rentable (es más barato de producir y tal vez más fácil de hacer), las artes escénicas no lo son menos.

Nicolás Montero, director y actor, y otro de los que saben, admite que existe una generación talentosa, pero que la oferta no es suficiente para una ciudad como Bogotá, que falta consolidar un circuito teatral, una institucionalidad, una organización, que a estos nuevos talentos hay que rodearlos. Su miedo es que esta primavera nunca conozca lo que es el verano.

Medellín, ejemplo de transformación a través de la cultura

Medellín ha sido una ciudad castigada durante décadas por el narcotráfico, la delincuencia común, el sicariato, la extorsión y prácticamente todas las modalidades de delitos hábidos y por haber. De una ciudad que llegó a ser la de más homicidios del planeta, nadie hubiera dicho que a día de hoy sería una de las de mayor progreso y potencial de la región latinoamericana.

Algunos de los parámetros a tener en cuenta para generar desarrollo social y bienestar son el capital humano, el empleo, la infraestructura y la calidad de las instituciones. Medellín ha conseguido posicionarse como una ciudad emprendedora, innovadora, creativa y competitiva gracias a la educación y la cultura (capital humano), programas de emprendimiento (el empleo), la construcción de un sistema de transporte y espacios públicos (insfraestructura) y grandes dosis de creatividad política (instituciones).

Me centraré especialmente en el papel que ha tenido la cultura en el desarrollo urbano sustentable de Medellín y la región. Algunos piensan que es la educación la que transforma la sociedad, no creo en esa afirmación, creo más en la sociedad como transformadora de la educación y la cultura como la mejor herramienta de transformación social y creadora de valores ciudadanos.

En la gran mayoría de las urbes occidentales la cultura y la creatividad
constituyen nuevas formas de “capital”. Los objetivos finales que se plantea
una política cultural sustentable están enfocados a la ampliación de las
oportunidades reales de los ciudadanos. Una de las ventajas de este tipo de
políticas es su transversalidad, es decir, la naturaleza holística de la cultura
abre un abanico de posibilidades donde esta actúa de forma simultanea en la
ejecutación de metas que incluyen la inclusión social, el desarrollo económico,  la conservación medioambiental, la participación política y la regeneración urbana.

Desde la Cultura Metro, programa cultural y educativo vinculado a la nueva infraestructura de transporte público de la ciudad, el Metro, hasta el recientemente creado Festival de las luces, pasando por los programas de Bibliotecas de Medellín, todas son iniciativas que se caracterizan por el impulso a la cultura de base y transformadora, dejando de lado a la cultura/espectáculo y confiando en los valores culturales como impulsores de unos nuevos valores sociales y de convivencia.

Experiencias como la de Medellín demuestran el gran potencial de la cultura como generadora de bienestar y riqueza, consiguiendo haber disminuído los indices de criminalidad espectacularmente, el sentimiento de apropiación por la ciudad y las perspectivas de futuro para los ciudadanos paisas.

Raúl LÓPEZ

La gente desprecia cuanto ignora

Titulo este post parafraseando al gran Antonio Machado que en su poema ‘A orillas del duero’ escribe el siguiente verso:

‘Castilla miserable, ayer dominadora,                                                                           envuelta en sus harapos desprecia cuanto ignora.’

Cuando por estas fechas hace exactamente cinco años decidí emprender mi primer viaje a sudamérica, concretamente al Perú, tenía apenas 22 años. Motivado por unas imágenes e historias que vi y leí sobre los Incas tan solo dos meses antes, y que me causaron mucha impresión e interés, decidí realizar un viaje al país andino que me llevaría a conocer durante 21 días uno de los destinos más hermosos que he conocido.                                                               Descubrí una cultura cercana y a la vez lejana a la nuestra, vinculada a la península por aquello que más une a las personas, el lenguaje, con un pasado común, si, pero con un legado cultural indigena indiscutible. El Perú, com el resto de sudamérica, debe su identidad a tres grandes culturas: los indigenas, los afrodescendientes y los criollos (los hijos de españoles). Y en el caso concreto del Perú con una comunidad china muy influyente.

No me deja de sorprender desde aquel noviembre de 2009 como muchos españoles miran con cierto sentimiento de paternalismo y superioridad a sudamérica. Me temo que la asignatura pendiente del nuevo continente es internacionalizar su cultura, incluso fomentar procesos de difusión cultural con el resto del mundo, más allá de las novelas mexicanas o venezolanas… Siendo la asignatura pendiente de España abrirse, mostrar un mínimo interés por las cultura foráneas, especialmente por aquellas con las que comparte un pasado común. (no estaría demás también comprenderse mejor a ella misma y respetar las que conviven en el propio estado español.)

Una política migratoria excluyente e injusta desde la ley de extranjería de Gonzalez (si, un socialista), sumado a una política exterior que ha ignorado sistemáticamente al territorio sudamericano, especialmente a partir del gobierno de Aznar, y un sistema educativo que elude hablar de nuestros vinculos históricos y culturales con latinoamérica, ha causado un total desconocimiento por parte de la inmensa mayoría de la sociedad, razones del recelo incluso en algunos casos odio y desprecio a latinoamérica, y es que España y su gente, desprecian cuanto ignoran.

Raúl LÓPEZ